De Berisso a Lituania: su empresa quebró y empezaron de cero en Europa, de la mano de recetas argentinas tradicionales

Dejaron el país tras una crisis económica y un episodio de inseguridad; hoy tienen un exitoso restaurante donde reciben clientes de toda Europa
 
Locales26/06/2026Berisso YaBerisso Ya

Pareja

Los primeros meses no fueron sencillos. “Fue difícil, como lo es todo comienzo. El idioma es una barrera importante y no toda la gente con la que tenés que tratar para comprar máquinas o insumos habla inglés. El lituano es muy difícil; yo sé apenas cuatro palabras”, explicó el argentino Carlos Araujo, de 68 años, oriundo de Berisso, desde su nuevo hogar, en Lituania.

Tenía ya 65 años cuando, junto a su mujer, Mónica Petronis, de 51, decidieron dejar Buenos Aires y empezar de cero. El matrimonio había estado durante años al frente de una empresa dedicada a la limpieza de superficies. Hoy, manejan un restaurante de comida argentina que conquista tanto a los lituanos como a los argentinos que viven en el exterior: La Empanada.

Se conocieron en el trabajo, en 1998, cuando ambos trabajaban en una estación de servicio. En 2007, tras su salida de la empresa, abrió un negocio de ropa femenina y decidió contactar a su antigua compañera de trabajo para que fuera la encargada del lugar. Al tiempo comenzaron a salir y, algunos meses después, se pusieron de novios.

El 15 de febrero de 2013, Mónica y Carlos se casaron. Ese mismo año, él decidió abrir un segundo emprendimiento, una empresa de limpieza de superficies. “Yo comencé con este negocio y ella siguió con la tienda de ropa hasta 2015, cuando la cerramos. Ahí empezó a ayudarme con facturación y con toda la parte administrativa de esta nueva empresa. Nos dedicábamos a limpiar monumentos o trabajábamos después de incendios, por ejemplo, en tareas de limpieza tras los siniestros”, contó Araujo.

La situación de la compañía, que en un principio fue exitosa, comenzó a empeorar. "Teníamos problemas para conseguir insumos y, como las cosas no funcionaban, decidimos cerrarla”, suma su fundador. La pandemia fue el batacazo final. En julio de 2022 decidieron cerrar.

El matrimonio decidió que quería iniciar un nuevo emprendimiento, pero esta vez fuera de la Argentina. La inseguridad también pesó en la decisión de irse. “Tuve un episodio en el que me apuntaron con un revólver y me gatillaron. Estoy hablando con vos porque la bala no salió. Fue una suma de acontecimientos los que hicieron que decidiéramos irnos”, recordó Araujo.

El destino elegido no fue casual. Aunque Carlos es descendiente de italianos, su esposa Mónica tiene raíces lituanas y una parte de su familia pertenece a la histórica comunidad de inmigrantes instalada en Berisso. Antes de viajar ya sabían lo que iban a abrir en Vilna: un restaurante.

“Mi esposa se había preparado con una diplomatura de cocina, así que ya teníamos el proyecto en mente y lo llevamos a cabo. Además, ella tiene ciudadanía, así que ayudó mucho. Nos mudamos con su hijo y los tres empezamos una nueva vida”, señaló. También ayudó el hecho de que su mujer conocía el idioma: “Lo entiende bastante porque de chica lo hablaban sus abuelos y su padre en la casa”, destaca.

Carlos admite que no sabe si volvería a atravesar un proceso similar. “La verdad es que fue un estrés tremendo. Alquilamos una casa desde la Argentina y, por suerte, mi señora tenía algunos familiares que nos contuvieron y nos ayudaron a pasar los momentos más difíciles”, señaló.

“Acá hay aplicaciones para buscar autos, casas o locales comerciales. Nosotros encontrábamos un lugar, enviábamos un mensaje en inglés y después nos contactaban. Así conseguimos alquilar el primer local”, relató Araujo.

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